El pasado 17 de abril se estrenó en el Festival de Cine Bíódagar el documental "Me & Bobby Fischer" del director islandés Fridrik Gudmundsson. La película gira en torno a la amistad entre Saemundur Palsson, carpintero y policía retirado, y el ex-campeón del mundo de ajedrez.
me and bobby fischer
Según Gudmundsson, sólo estaba interesado en Saemundur y no tanto en Bobby Fischer, de hecho, hay pocas escenas de la película en las que salga este último. El director ha tratado de describir la amistad entre dos personalidades tan diferentes. En palabras del propio director “cuesta imaginarse que podrían haber sido amigos”.

La amistad entre los dos protagonistas surgió durante el Campeonato del Mundo de ajedrez en Islandia en 1972, donde Saemundur Palsson fue uno de los ocho agentes de policía encargado de proteger a Bobby Fischer. Al parecer, después del triunfo del americano, Saemundur le visitó en Nueva York y posteriormente pasó con él varios meses en Pasadena (California).

Durante el encarcelamiento de Fischer en Japón, detenido cuando intentaba abordar un avión con un pasaporte invalidado según las autoridades estadounidenses, Saemundur Palsson hizo todo lo posible para que el gobierno islandés concediera la ciudadanía al campeón mundial y así poder viajar a Islandia donde finalmente fijó su residencia.

El documental no está exento de polémica y ya antes de su estreno, en mayo de 2007, un grupo allegado a Bobby Fischer que dijo representar sus intereses, mostró su malestar con la realización del largometraje, aludiendo que el material utilizado había sido obtenido por medios fraudulentos y que el Sr. Fischer nunca había firmado ningún tipo de contrato o permiso para el mismo.

Si el documental se centra en la personalidad de Saemundur Palsson y en como personas tan diferentes pueden ser amigos, el uso del nombre del campeón mundial en la película ¿se tratará de un reclamo publicitario o estará justificado? En fin, no lo sabremos hasta que no podamos verla...




Como aperitivo podemos ver el trailer de "Me & Bobby Fischer" del director islandés Fridrik Gudmundsson.

¿Cómo no se nos había ocurrido antes? El ajedrez vertical es perfecto para exponer nuestras mejores jugadas ante nuestros familiares y amigos. Como si de un cuadro se tratara, podremos tener colgado en nuestra casa un precioso tablero de ajedrez con la posibilidad de mover las piezas a voluntad. Un capricho que puede costarnos entre los 100 y 555 dólares. Todo un lujo en tiempo de crisis.

Según el inventor del ajedrez vertical, este ajedrez se creó para ser jugado sin límite de tiempo por jugada. Las personas pueden colocar este ajedrez en las paredes de sitios comunes como una oficina y mover sus piezas cuando pasen junto al tablero. Los jugadores marcan sus jugadas con pequeños letreros y la posición vertical facilitaría el juego en lugares con poco espacio.

El ajedrez vertical se vende no solo como pura diversión, si no también como pieza artística o decorativa. De hecho, la tienda en internet cuenta con 'piezas únicas', juegos de ajedrez con figuras decorativas de lo más originales.

El ajedrez vertical se vende en Internet en http://www.straightupchess.com/

No me resisto a poner esta viñeta de Albert Montt en su blog En Dosis Diarias visto previamente en Yoriento.

Sexo en el ajedrez

El mate del loco es el mate más rapido de la historia del ajedrez. En tan solo dos movimientos, las negras dan mate al rey blanco. El mate se produce porque las blancas mueven sus piezas sin sentido, dejando libre la diagonal que va de E1 a H1 y descuidando al rey blanco que queda sin ninguna defensa.

El vídeo que mostramos a continuación es una de las ocho variantes posibles del citado mate.



No existe una explicación histórica válida sobre el origen del ajedrez. Sólo leyendas que sitúan su creación en manos de humildes pero inteligentes sirvientes. A continuación dos versiones de estas leyendas que bien pueden encontrarse más elaboradas en otras fuentes.

La primera de ella es quizás la más conocida y de la que más versiones podemos encontrar. Dice que un brahaman ordenó a Sisa, uno de sus más inteligentes servidores, que creara un juego capaz de entretenerle. Después de algún tiempo, el servidor presentó a su señor el juego de ajedrez, quedando éste encantado y expresándole su deseo de gratificarle por tal maravilla. El astuto siervo, dijo ser un hombre modesto y pidió que le pagaran en granos de trigo de la siguiente manera: un grano de trigo en la primera casilla, dos en la segunda, cuatro en la tercera y así sucesivamente hasta completar las 64 casillas del tablero.

El brahaman no hizo bien sus cálculos y aceptó el precio del invento, pero cuando fue a realizar el pago, su sorpresa fue mayúscula al comprobar que toda la cosecha de su gran país no sería suficiente para pagar la deuda comprometida. El resultado de la última casilla sería el de elevar 2 a la 63, es decir, 9,223.372.036.854.776 e+18 de granos.

Aunque no creo que tenga mayor importancia, en otros sitios he leído que la cantidad correcta sería de 2 elevada a la 64 potencia, es decir, 18.446.744.073.709.551.615 granos de trigo, pero a mi no me salen las cuentas, porque en la primera casilla sólo habría un grano y dos en la siguiente, por lo que el cálculo se debería de hacer a partir de la 2ª casilla.
La segunda leyenda bien parece una fábula con final moralista. Dice así: en tiempos remotos existía un califa de carácter rudo y egoísta, que trataba a sus súbditos con humillación y desprecio. Uno de sus sirvientes inventó el ajedrez y el monarca se aficionó a su práctica. Pero, debido a su mal juego, perdía casi siempre.

Desesperado, pidió consejo al autor del invento sobre la forma de ganar y éste le enseñó los principios del juego, centrándose en la cooperación de unas piezas con otras con independencia de su valor individual. El califa comprendió así que, sólo con la ayuda y cooperación de sus súbditos, alcanzaría la grandeza y desde aquel momento fue justo y generoso.

Por cierto que, según los historiadores reunidos recientemente en Alcoy, el origen del ajedrez moderno se sitúa en España, concretamente en Valencia, y data de finales de siglo XV.